miércoles, 17 de junio de 2015


DESARROLLEMOS LA MOTRICIDAD FINA Y GRUESA

Para saber un poco más sobre los problemas de motricidad, cuales son algunas de sus posibles causas, como atenderlos…
Problemas de motricidad, ¿qué son?
En los niños los problemas de motricidad pueden ser un problema grave, pues pueden no solamente afectar su condición física sino también el desarrollo psicológico y social. La actividad motora, o sea la capacidad de movernos, influye en la mayoría de las actividades humanas.
La motricidad gruesa es todo lo que tiene que ver con los grandes movimientos como el saltar, brincar, correr, etc. mientras que por las habilidades de motricidad fina se refiere a las actividades que requieren un movimiento pequeño, casi de filigrana, de precisión, donde el control de la fuerza es importante, como por ejemplo escribir o pintar.
Causas para los problemas de motricidad
Como causas para los problemas de motricidad entran en juego muchos factores. El aparato motriz depende de la capacidad física de un niño y también de los procesos cerebrales y el entorno del niño. Incluso los factores psicológicos desempeñan un papel importante en el aprendizaje de los movimientos. Algunos posibles desencadenantes de los trastornos motores puede ser, por ejemplo:
  •    Daños o mal funcionamiento del cerebro  
  • Enfermedades musculares o de las articulaciones
  • Problemas para respirar o de circulación
  • Alteraciones en la percepción (problemas de vista o de audición)
  • Deterioro mental
  • Retrasos en la maduración del sistema nervioso central
  • Ciertas enfermedades (trastornos convulsivos, inflamación)
  • Abandono o poco estímulo para el movimiento
  • Abusos
  • Desnutrición
  • Condiciones de vida limitadas, con pocas ocasiones para moverse
·         La falta de experiencias de aprendizaje con el movimiento
·         Daños antes o durante el parto
También hay niños en los que ninguna de estas causas es la responsable de los problemas de motricidad. En esos casos puede tratarse de un trastorno congénito del desarrollo de la función motora.
Terapia del movimiento: Se compone de juegos de movimiento y de concentración, ejercicios de relajación, juegos rítmico-musicales, ejercicios motores del deporte como escalada, saltos de trampolín, etc.
Ergoterapia: Se trabaja la motricidad fina con terapeutas especializados.
Fisioterapia: Recuperar y potenciar la capacidad motriz del niño.
Logopedia: Este tipo de terapia puede utilizarse en caso de que tu hijo tenga problemas con el habla.
Mucho movimiento: En general debes procurar que tu hijo realice actividades deportivas sin ningún tipo de presión, como nadar, gimnasia infantil o judo.[1]



[1] http://www.netmoms.es/revista/ninos/desarrollo-infantil/problemas-de-motricidad/



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